
Tarta de Calabaza con Mascarpone y Jengibre
Una tarta salada de calabaza de las que se hacen a ojo en casa, con dos decisiones que la separan de la de siempre. La primera: lleva dos zapallos en partes iguales, anco y cabutia. El anco es dulce y húmedo; la cabutia, seca y harinosa, y juntos dan un relleno con cuerpo que no se vuelve aguachento (en zapallo y calabaza está la diferencia entre variedades). La segunda: los zapallos se hornean en vez de hervirse, así pierden agua y concentran el sabor. El relleno se completa con mascarpone, que le da una cremosidad más fina que la ricota, reggianito, trozos de queso cremoso que se derriten en bolsillos y jengibre fresco rallado, que corta la untuosidad de los quesos. Va entre dos tapas de pascualina hojaldradas, con una costra de reggianito gratinado arriba.
🔎 ¿Qué es el zapallo? — de dónde viene, qué lleva y en qué se diferencia.
Ingredientes
- 1 zapallo anco mediano (alrededor de 1,2 kg)
- 1/2 zapallo cabutia (alrededor de 1 kg)
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 250 g de queso mascarpone
- 110 g de queso reggianito rallado (80 g para el relleno y 30 g para la costra)
- 150 g de queso cremoso (o mozzarella), en cubos de 2 cm
- 1 cucharada de jengibre fresco rallado
- 4 huevos (3 para el relleno y 1 para pintar)
- 2 tapas de pascualina hojaldradas
- Sal y pimienta a gusto
Preparación
- 1
Precalentá el horno a 200 °C. Cortá los dos zapallos por la mitad a lo largo y sacales las semillas con una cuchara. Si la cabutia está demasiado dura para cortarla cruda, 3 o 4 minutos de microondas entera le ablandan la cáscara y el cuchillo entra sin pelear. No tires las semillas: lavadas y al horno son las semillas de calabaza tostadas.
- 2
Acomodá las mitades en una placa con la cara cortada hacia arriba, pintalas con el aceite y horneá 40 a 45 minutos, hasta que un cuchillo entre sin resistencia. Con la cara hacia arriba el agua se evapora por la superficie abierta: el puré sale más seco y el relleno no se humedece.
- 3
Si preferís no cortarlos crudos, se pueden hornear enteros, dándolos vuelta a mitad de cocción y cubiertos con papel de aluminio para que la cáscara no se queme. Tardan entre 40 y 60 minutos según el tamaño, y como el vapor queda adentro, el puré sale más húmedo: escurrilo unos minutos en un colador antes de usarlo.
- 4
Retirá la pulpa con una cuchara y pisala con un pisapapas o un tenedor. Tienen que quedar unos 800 g de puré, mitad de cada zapallo. Dejalo entibiar.
- 5
Mezclá el puré con el mascarpone, 80 g del reggianito, el jengibre y 3 huevos, y salpimentá. Tiene que quedar un puré espeso que se sostiene en la cuchara. Con los huevos no te pases: uno de más lo vuelve líquido, y un relleno líquido se infla en el horno y se agrieta al enfriarse. El jengibre tiene que ser fresco y rallado fino; el de polvo tiene otro gusto y no corta la untuosidad de los quesos de la misma manera.
- 6
Forrá un molde de 28 cm con una de las tapas, dejando que sobresalga del borde. Volcá el relleno y alisalo.
- 7
Repartí los cubos de queso cremoso sobre el relleno, hundiéndolos apenas. Al hornearse se derriten y quedan como bolsillos de queso dentro de la tarta.
- 8
Cubrí con la segunda tapa, uní los bordes de las dos y hacé un repulgue (o apretalos con un tenedor). Pintá la superficie con el huevo restante batido, espolvoreá los 30 g de reggianito que quedan y hacé 2 o 3 cortes chicos en el centro para que salga el vapor.
- 9
Horneá a 200 °C entre 35 y 45 minutos, hasta que la tapa esté bien dorada y la costra de queso, crocante. Si el molde es de fondo fino, ponelo en la parte baja del horno para que la tapa de abajo se cocine bien.
- 10
Dejala reposar 15 minutos antes de cortarla: el relleno termina de asentarse y las porciones salen limpias. Se come tibia o a temperatura ambiente, y al día siguiente, fría, sigue igual de buena.
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